La felicidad o desgracia estan en la mente

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Cuenta una historia árabe, que un rico mercader salió a vender su mercancía con 12 camellos. 
En la noche, a la hora de atarlos, se dieron cuenta de que sólo tenían 11 estacas. Por esto 
tuvieron que simular delante del animal que clavaban la estaca y lo amarraban a ella. Al amanecer 
todos los camellos estaban en su lugar.
Al marcharse el camello, que habían simulado que lo amarraban, no quería marcharse. De 
nuevo tuvieron que hacer la misma operación: simular que lo desamarraban.