Caminar ligero y descalzo

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Cuenta Carlos Vallés vio a una mujer que iba a trabajar. De pronto ella se detuvo y tomó en sus 
manos una de las sandalias que usaba. No pudo arreglarla y entonces puso a un lado del camino las 
dos sandalias. Luego juntó sus manos en un gesto de saludo orante, saludó a las sandalias y siguió 
su camino descalza.