Hay amores que matan

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Cuenta una fábula china que, en cierta ocasión, una barca, que transportaba a cinco personas 
zozobró en medio de un río y los pasajeros tuvieron que nadar para poder salvarse. Uno de ellos, el 
mejor nadador, se quedaba atrás, a pesar de los esfuerzos que hacía. Le impedía avanzar el cinturón 
de monedas que llevaba amarrado. Los que habían llegado a la orilla le gritaron: "¡Eres tonto, no te 
empecines! ¡Vas a ahogarte! ¿ Y entonces de qué te servirá el dinero?
El hombre no tiraba el dinero. Poco después el agua se lo tragaba.