Jesús, sana y salva

Autor:   De los Apotegmas de los Padres del desierto

 

 

Un guerrero con un pasado bastante turbio preguntó a un anacoreta si creía que Dios recibiría su arrepentimiento. Y el ermitaño después de exhortarlo con muchos consejos, le preguntó:”Dime, te suplico, si tu túnica está rasgada,¿la botas?¼” “No”,respondió el otro:”la coso y vuelvo a ponérmela”. “Por lo tanto”, añadió el monje “si tú cuidas tu vestido de paño, ¿quieres que Dios no tenga misericordia de su imagen?” ().