Cierra los ojos y verás

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Estaba El Greco meditando en un rincón de su taller veneciano, con las ventanas cerradas y la palma de su larga mano cubriéndole los ojos, entonces fue sorprendido por su colega Clovio.
- ¿Qué haces ahí – le preguntó al maestro- entre tinieblas, cuando toda Venecia resplandece de luz?
Y El Greco respondió:
-Mi luz está dentro de mí.
La luz del día, comenta Clovio, turbaba su interior.