Déjate mirar por Jesús

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Un rey ofreció un premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. De todas las pinturas escogió dos. La primera era un lago tranquilo, donde se reflejaba el cielo y las montañas. La segunda representaba unas montañas escabrosas en las que se descargaba un impetuoso aguacero.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, el miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido…
El Rey escogió la segunda, porque, según el Rey “Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Ese es el verdadero significado de la paz”.