Orad mucho

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Al preguntársele en cierta ocasión al P. Arrupe (+1991) cómo se las arreglaba para encontrar tiempo para los ejercicios espirituales diarios (oración personal, examen de conciencia, etc) en medio de tanto ajetreo, contestó: -Es simplemente un problema de prioridades.
-Os diré una cosa. No la olvidéis –dijo en 1981 en una charla a los jesuitas tailandeses de Bangkok, dedicados a los refugiados- ¡Orad! ¡Orad mucho! Estos problemas no se resuelven con esfuerzo humano. ¡Estoy diciéndoos cosas que quiero recalcar, un mensaje, mi canto de cisne para toda la Compañía de Jesús! Tenemos muchas reuniones y encuentros, pero no oramos bastante.