El amor que no se da, se pudre

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Una niña sufría por las riñas y conflictos diarios de sus padres. Un día acompañó a su 
madre al cementerio y quedó sorprendida. “Mamá, le dijo, todas las tumbas está llenas de flores, y 
en todas se lee lo mismo: ‘A mi querido esposo’, ‘A mis queridos padres’... ¿Es que tenemos que 
morir para empezar a amarnos?”.