Los talentos se reparten

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Un albañil, hermano de un famoso violinista de gran talento, entabló un día una conversación con el 
gerente de la compañía constructora en donde prestaba sus servicios.
–– “Debe ser maravilloso tener por hermano a un hombre de tanto prestigio” –le dijo el gerente. Y 
luego, ansioso de no ofender el orgullo del trabajador, continuó: “Naturalmente, debemos aceptar que 
el talento no está bien distribuido en forma pareja aún dentro de una misma familia”.
–– “Es verdad –fue la respuesta–, mi hermano no sabe nada de albañilería. Afortunadamente cuenta con 
medios para pagar a otros que le construyan su casa”.