El pan de vida

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Había un capitán de un barco que todo lo que tenía de sabiduría le faltaba de dominio 
propio. A pesar de que comulgaba todos los días, no lograba dominar su genio. Cansados los marineros 
de soportarle, le dijo uno de ellos: “Más valdría que no comulgara, ya que nos trata así”. A lo que 
el capitán respondió: “Gracias a que comulgo cada día porque, si no, los hubiera tirado a todos al 
mar”.