Parábola de los sedientos de Dios

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

      

Puede que seas un chico o una chica que anda a la deriva por el desierto de la vida. Sientes sed de cosas nobles que den un nuevo rumbo a tu vida. Esto se llama, en el lenguaje cristiano, sed de Dios.

Conoces a muchos y muchas- también adultos – que andan con la cara triste a pesar de que, aparentemente. no les falta nada.

-¿Por qué están así?, te habrás preguntado alguna vez.

-    El Maestro te da la respuesta en su Evangelio.

-    Hay gente que bebe agua mineral, vino, whisky, cubatas y demás cocktails. Y, sin embargo, tienen, en el fondo de sus corazones, ansias y sed de algo nuevo. Esta novedad se la aporta mi reino.

En la vida hay tristeza en mucha juventud y adultos porque les falta el agua de Dios, sus valores, su reino de paz, justicia y amor. Estas realidades son las que sostienen el cuerpo y el espíritu. Si faltan – como de hecho ocurre – la humanidad va por derroteros de sed  que intentan saciar con sustitutivos. La Samaritana fue una mujer prostituta pero, ante la novedad del Maestro, le pidió el agua y el alimento que él ofrecía. 

-¿ Descuidas tu vida espiritual?

 

ORACIÓN DEL MAESTRO:  Padre, hoy he tenido la ocasión de hablar con una mujer prostituta. Estaba cansada de sacar agua del pozo de Jacob y siempre tenía sed. Yo, hablando amigablemente con ella, le he hecho ver que en  nuestro reino hay un agua que  sacia y que salta hasta la vida eterna. Mira, Padre, mis discípulos no me han entendido mucho en este día. Paciencia, Hijo, poco a poco te irán comprendiendo y asimilando tu vida y tu reino.

 

PRECES

-    Por la juventud: para que crezca en valores espirituales y humanos, roguemos al Señor

-    Añade tus intenciones

 

Señor, hoy te pedimos perdón por mal interpretar la obra del Maestro. Por eso te decimos: Padrenuestro