Parábola de los secretos de Dios
Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB


El apóstol Pablo declara que la gente vea a los discípulos - sacerdotes de la nueva ley -, como servidores del Maestro y administradores de los secretos de Dios. A un administrador se le exige fidelidad. A mí poco me importa ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano; ni yo mismo me juzgo. De nada me reprocha la conciencia, pero no por ello salgo absuelto; quien me juzga es el Señor.
- Oye, ¿sabes una cosa?
- M encanta la claridad del apóstol Pablo.
- ¿Por qué?
- Por la idea de que quien nos juzga es el Señor
- Tú eres cura,¿ no?
- Sí, por la gracia de Dios.
- ¿Cómo sois capaces de morir antes que revelar nada de lo oído en el Sacramento de la Penitencia?
- Porque somos administradores de los secretos de Dios, que, normalmente, residen en las conciencias.
- -¿No es esto demasiado duro para vosotros?
- No, porque Dios nos da fuerzas para cumplir y serle fieles. Además, nosotros trabajamos en nombre de Dios. Es él quien nos juzga. La gente juzga mucho a los otros. Y no debería hacerlo.
Hoy, por desgracia, hay gente que no se acerca a este sacramento, fundamental en la vida del creyente, si quiere adelantar por los caminos de Dios y ser consciente de su condición de pecador. Para ello estamos los administradores de Dios o sacerdotes.
¿ Juzgas fácilmente a los demás?
ORACIÓN DEL DISCÍPULO: Maestro, te digo que cuando nos hemos puesto a trabajar en tu nombre, todo nos va bien. Tanto el sufrimiento como el gozo lo hacemos por ti. Una de las cosas que más nos cuestan son los secretos de la conciencias. Pero jamás los revelaremos. Somos tus testigos. Esta carga es pesada pero ligera cuando se hace por tu amor.
PRECES
- Por la juventud: para que siga la vocación de apóstoles si Dios los llama, roguemos al Señor
- Añade tus intenciones

Señor, con nuestra conciencia tranquila, te decimos: Padrenuestro