Parábola de los hijos pródigos

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

      

Los discípulos prestaban mucha atención al Maestro cuando hablaba en parábolas. Las entendían bastante bien.

Esta de hoy es, aparentemente, fácil.

-¿ De qué se trata?

-    Mirad, un  padre tenía dos hijos. El menor, muy moderno él pero sin ganas de hacer nada, le  pidió a su padre que le diera la pasta que le correspondía en herencia.

-   ¿Para qué la quieres todavía, hijo mío?

-   Para lo que quiera. ¡Suelta la pasta que me voy!

El padre se la dio. Se marchó el “moderno” a otros lugares. Se la gastó en francachelas y en tías. Al poco tiempo se quedó sin  un céntimo. El joven del Evangelio se puso a trabajar con un contrato de basura. Otros se entregan a robar y vender droga.

Cuando ya no podía más, volvió al padre. Este le recibió con los brazos abiertos. Mandó celebrar una fiesta en su honor a pesar de la tonta envidia de su hermano mayor.

-¿ Sabéis quién es este padre?

-    Es mi Padre celestial. El siempre acoge, no tiene en cuenta nada más que el arrepentimiento de los seres humanos. No mira lo que han hecho sino lo que pueden hacer en la nueva vida que les trae de nuevo el arrepentimiento y la mejora de vida.

-¿ Eres un hijo exigente con tus padres?

 

ORACIÓN DEL DISCÍPULO:  Aunque no entienda el proceder de este Padre del cielo, lo acepto. Se ve que actúa de forma distinta a la nuestra. El es todo corazón con los buenos y con los malos. A los primeros los conserva en su bondad y a los segundos les sugiere que vuelvan de nuevo al mundo del reino, abierto siempre a todo el que entre con fe.

PRECES

-    Por la juventud: para que se deje de locuras y viva en el hogar familiar hasta que se independicen, roguemos al Señor

-    Añade tus intenciones

 

Señor, gracias por habernos enseñado cómo es tu Padre. A él le decimos: Padrenuestro