Parábola del mejor oro y la mejor plata

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB


Pedro y Juan subían al templo a orar. Cada día, una familia pobre llevaba a su hijo disminuido físico a la puerta del  lugar sagrado.

Con lo que juntaba pidiendo, apenas le llegaba para comer.

Cuando vio entrar a estos dos desconocidos, les pidió algún dinero.

Los dos se quedaron avergonzados. No llevaban ni un céntimo en el bolsillo.

                        -¿ Qué le damos?, le dijo Juan a Pedro.

                         Pedro se puso a pensar en lo que haría el Maestro.

                        Sin dudar mucho, miró fijamente al paralítico. Se le acercó y le dijo estas palabras, evocadoras de lo que hacía el Maestro:

-     Amigo, no puedo darte ni oro ni plata. No tengo nada.

-     ¿Quieres que te dé algo distinto?

-     Claro que sí.

-     Mira, como cristiano que soy, te doy lo que tengo.

-     ¿Y qué tienes?

-     En nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar.

-     Lleno de alegría, les acompañó por el templo haciendo oración y alabando a Dios con ellos. Todo el mundo se quedó asombrado.   

-¿ Qué das a la Iglesia en los impuestos o a Cáritas? 

ORACIÓN DEL DISCÍPULO : Maestro, gracias por el poder que has dado a tus creyentes de hacer obras maravillosas si tienen  fe verdadera. Juan y Pedro se han quedado maravillados de la curación del  disminuido físico. Nos alegra saber que el curado entró en el templo con ellos orando y alabándote. ¿Por qué no tendremos una fe tan recia como la de Pedro y Juan?¿ Qué nos pasa que no vivimos anclados en la raíz de tu Evangelio? 

PRECES: 

-    Por la juventud: para que cree un mundo nuevo basándose en la fe, roguemos al Señor

-    Añade tus intenciones 

Señor, hoy te alabamos por el don del curado. Te decimos alegres: Padrenuestro