Parábola del Espíritu

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB



Maestro, quisiera exponerte en esta mañana, mis anhelos y mis preocupaciones. Me he levantado pensando en la fuerza que tú ejerces sobre mi persona de discípulo. He encontrado el sentido a mi vida y, en medio de las dificultades, me ayudas a superar todos los obstáculos. Hoy estoy haciendo mi oración sobre el Espíritu.

- ¿ Quieres indicarme un texto para hacerla mejor?
- No hay, amigo discípulo, inconveniente para ello.
- Vete a Romanos 8,26.
- ¿ Y qué dice?
- "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables".
- ¿Os dais cuenta?
- Acudid a mi Espíritu para que sepáis lo que tenéis que hacer en cada momento.
- Lo que os ocurre es que vais a él sólo para cuatro cosillas que os pasan.
- No tengáis reparos en acudir a él frecuentemente para que ilumine vuestros actos y pensamientos como es debido.
- Lo tenéis en paro y, sin embargo, es a actividad personificada.

¿ Cultivas el auxilio del Espíritu?

ORACIÓN DE MAESTRO: Padre celestial, poco a poco nuestros discípulos acuden a nuestras personas para que les ayudemos a solucionar sus problemas. Es cosa buena.
Pero deben acostumbrarse a orar al Espíritu en todo momento y en toda circunstancia. Son torpes y olvidadizos. Tienen a su lado el recurso divino en cada instante y, sin embargo lo dejan abandonado para el final. ¡ Cabezotas! ¡ Despertad de vuestro sueño!

PRECES

- Por la juventud: para que acuda al Espíritu siempre, roguemos al Señor
- Añade tus intenciones

Por todos los que trabajamos, te decimos:Padrenuestro