Parábola del día y la hora

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

      

Los discípulos hablaban ya con serenidad sobre temas muy serios e importantes. Oían al Maestro y al mismo tiempo se hacían eco de lo que la gente comentaba.

Un día, con toda la sencillez del mundo, le preguntaron al Maestro:

-   ¿ Cuándo será el día y la hora en que muramos?

-   ¿Por qué me preguntáis eso?                                   

-    Porque hay gente que dice: Dios es injusto. Nos tiene asustados. Nadie sabe ni el día ni la hora en que ha de morir.

 

- Y  ¿ por qué se hacen esas preguntas?

-    Porque dicen que si supieran el día y la hora de su muerte, se dedicarían tranquilos a vivir y, cuando faltasen unos minutos, te pedirían perdón, ¡ y en paz! Lo dejarían  todo preparado y no habría líos en la familia y se arrepentirían al final de sus malas acciones. 

-    ¿ Qué pensáis de esa gente? 

 

ORACIÓN DEL DISCÍPULO: El Maestro es sabio. Esta norma de no conocer el día ni la hora de nuestra muerte nos enseña a vivir cada día como si fuera el último. De esta manera, al levantarnos cada  día, podemos pensar que tenemos un tiempo de estreno para vivirlo dignamente  como quiere el Maestro. Los protestones quieren saber más que el Maestro. Esto no es posible. Además, desean saberlo, no para ser mejores, sino para aprovecharse bien hasta unos minutos antes. ¡ Que se aguanten!  El Maestro no asusta a nadie que viva honradamente y con fe. 

 

PRECES

-    Por la juventud: para que viva cada día como un regalo de Dios, roguemos al Señor

-    Por tus intenciones

Señor, amándote, espero mi hora final: Padrenuestro