Parábola de la viuda testaruda

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

      

Un discípulo del Maestro ve con buenos  ojos que una mujer viuda le dé la lata al juez hasta que le haga justicia.

Resulta que este juez no temía a Dios  ni respetaba a los hombres.

¡Vaya juez! ¿ Qué trabajo digno iba a llevar este hombre?

Le fallan los dos cimientos de su profesión: el respeto a Dios y  a los hombres.

Se ve que se pegaba una vida padre. Iba a su negocio próspero.

¿ Qué le podía dar una pobre viuda por hacerle el juicio?

Pasaba de ella una y otra vez. Pero ésta, consciente de su dignidad y derecho,  no le dejaba ni de noche ni de día.

En síntesis, le hizo el juicio para que no le molestara más.

Visto desde la óptica de Dios, ¿cómo ver  ese hecho?

1)  Dios es Padre. Admira la fe de esta mujer. El  es Padre. Lo que cuenta para él es la constancia de esta viuda.

2)  Anhela encontrar a personas como esta viuda en nuestra sociedad. Tenía una fe  profunda.

3)  Este tipo de gente es la que se adhiere al reino nuevo implantado por mi Hijo. Los jueces podrán fallar por no cumplir con su deber y por no temer a Dios.

4)  La justicia es el primer deber de toda persona cuando alguien le ha hecho daño a su honor, a su intimidad o a sus bienes.

 

-¿ Tratas con justicia y fe a la gente?

 

ORACIÓN DEL DISCÍPULO:  El Maestro le ha dado una lección al juez injusto. Ha alabado a la viuda por su fe y su constancia. Es la clase de personas aptas para su nuevo estilo de vida. La fe la mantuvo viva y dándole la “vara” al juez. Mientras no consiguió su juicio, no paró. Fe y justicia caminan de la mano de Dios. En tu vida de creyente es fundamental la constancia en tu oración a Dios.

 

PRECES 

-    Por la juventud: para que no se venga abajo a la primera de cambio, roguemos al Señor

-    Añade tus intenciones

 

Señor, con sentido de admiración por la viuda, te digo: Padrenuestro