Parábola de las tentaciones

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB


Estaba el Maestro junto a unas altas montañas. Se había retirado para estar solo y hacer oración. Nosotros estábamos cerca de él.

Vimos que el diablo se lo llevó a tres sitios distintos y le ofreció todo lo que uno puede desear en el mundo.

Los discípulos, extrañados, le preguntaron:

-¿Cómo no has consentido  quedarte con los reinos del mundo?

No te entendemos. Pensamos que estás “ chaveta perdío”. A nosotros nos ofrecen eso, y nos lanzamos a vivir una buena vida: con pasta, con mujeres, con poderes y  con todo lo bueno que hay en la vida.

-El Maestro, con paciencia, les dijo: Siempre habrá gente que le dé más importancia a esas cosas que decís que a la persona de Dios. Las quieren tanto que casi las adoran como si fueran dioses.

- Vosotros, mis seguidores, adoraréis solamente a Dios. El es la fuente de la felicidad. Nadie que viva del dinero o de los vicios puede sentirse feliz en su mundo interior.

-¿Qué dices, Maestro? Lo que acabáis de oír. Mi lenguaje es para el espíritu que nunca muere. La pasta, el sexo y el poder  mal empleados no sirven para mi reino. ¿Cuándo os vais a dar cuenta?

 

-¿ A quién adoras: a Dios, al dinero, al sexo, al poder?

 

ORACIÓN DEL DISCÍPULO: Maestro, perdona nuestros intereses personales. Llevamos ya contigo unos días y todavía no te hemos entendido. Nos pareces un tío raro, extraño y poco amante de las cosas que nos gustan a nosotros. Adaptarse a ti nos va a costar mucho trabajo y esfuerzo moral e intelectual. Menos mal que nos explicas lo que dices. porque si no, nos quedaríamos a dos velas.

PRECES

- Por la  juventud: para que vea que la tentación auténtica es seguir la verdad de Cristo, roguemos al Señor

- Por quienes adoran lo pasajero: para que se centren en el valor de Dios, roguemos al Señor

-  Añade tus intenciones

Señor, humildemente te digo: Padrenuestro