Parábola de las grandezas del reino

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

 


Los discípulos, a medida que pasaban los meses con el Maestro, se daban cuenta de su poder. Todos deseaban saber quién sería el más grande en el reino.

Una tarde de niebla oscura, le preguntaron:

-¿ Quién será el más grande en tu reino?

El Maestro adivinó sus intenciones. Todavía no habían captado su mensaje  y la novedad que entrañaba.

-¿ Qué les respondió?

La respuesta fue de forma indirecta. Había allá unos chicos jugando. Los llamó y, ante la presencia de los discípulos, les contestó: Si no os convertís y  os hacéis como niños, no formaréis parte de mi reino. Mirad la cara de este niño. Es un espejo que refleja su alma de cristal. Este niño es el más grande en el reino que os anuncio.

¡Ay de la gentuza que los escandalice! Les ataré una rueda de molino o una gran piedra y los tiraré al fondo del mar.

 

-¿ Te parece adecuada la respuesta del Maestro?

 

ORACIÓN DEL DISCÍPULO:  Desde luego, a pesar del tiempo que llevamos con el Maestro, nos sigue desconcertando. ¿Cómo entender que un niño sea más importante que nosotros en su reino? No lo comprendemos. Pero él tiene sus razones divinas. Nos parece que lo que él prefiere es gente humilde, clara y de alma limpia. La pasta y los títulos no figuran en su reino. Hoy, como ayer, la niñez constituye la alegría de la humanidad. Quien les haga daño físico o moral está apañado. Maestro, te seguiremos para ver si llegamos a verte por dentro. Por fuera nos desconciertas, pero de tu mundo  interior no conocemos todavía bien tus intenciones.

PRECES

-    Por la juventud: para que acepte al Maestro sin entenderlo, roguemos al Señor

-    Por los adultos: para que vean en los niños la imagen del amado de Dios, roguemos al Señor

-    Añade  tus intenciones

Señor, aunque no te  entienda, veo que la mayor riqueza es estar a tu lado con el alma de niño: Padrenuestro.