Parábola de la sencillez y humildad

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB


Los discípulos se encontraban incómodos. Antes de cenar, el Maestro les lavó los pies a cada uno.

Todos se negaban a que hiciera tamaño gesto de humillación. Un Maestro no puede hacer algo así.

            ¿ Tan torpes sois que todavía no me habéis entendido después de tres años con vosotros?

            Sí, Maestro. Somos torpes. Nunca hemos visto en Israel que el señorito haga cosas así. Debe comprendernos.

-         ¡Vamos, dejaros de tonterías!

-         Y sin más, les lavó los pies a todos.

-         Pedro parecía el discípulo más cabezota.

-         Ante la recriminación del Maestro, aceptó.

-         ¿Por qué  creéis que hago esto?

-         No, no tenemos ni idea.

-         Para que sepáis que he venido a servir y no a que me sirvan. ¿Veis la novedad de mi reino? 

¿Qué prefieres tú muchas veces? 

ORACIÓN DEL MAESTRO:  Padre, hoy he tenido con mis discípulos otro gesto más de nuestro mundo nuevo. No me han entendido hasta que les he explicado aparte su significado. Son duros de mollera pero poco a poco van entendiendo algo. Hágase tu voluntad durante el poco tiempo que me queda de estar físicamente ante ellos. 

PRECES

-    Por la juventud: para que sepa que existe más dicha en servir que en ser servido, roguemos al Señor

-   Añade tus intenciones 

Señor, aunque no entendemos a tu Hijo, le queremos. Por eso te decimos: Padrenuestro