Parábola de la muerte de un rebelde sin causa

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

 

 

Los discípulos eran conscientes, mediante los avisos que les daba el Maestro de que, más tarde o más temprano, los fariseos y toda su secuela le darían muerte.

Y, efectivamente, la admiración y el prestigio del Maestro cundía como la pólvora entre la gente. Esta  novedad de vida se fue arraigando en los fieles seguidores. Ya no les importaban los rollos farisaicos en las sinagogas. Entablaban comparaciones con las palabras del Maestro: amor, entrega y servicio a los pobres y necesitados. Les llegaban al corazón.

-    Maestro, le dicen sus discípulos,¿ por qué te van a matar? ¿ Has hecho mal a  alguien?

-    No, pero la muerte que voy a sufrir es fruto de la envidia “ roía” de esta gentuza unida al poder romano.

-    De sobra saben que no he hecho nada malo. Pero para ellos soy un rebelde que no acato sus leyes estúpidas. Mi estilo de vida , el vuestro y el de nuestros seguidores no lo soportan. Quieren tener la sartén por el mango y que nadie se les escape.

Luego, discípulos, estad preparados. Me van a matar. Pero que sepan que mi muerte es injusta. Y, al mismo tiempo, desde la fe que os he enseñado, desde la cruz en que me van a matar, nacerá una fuente de vida que llegará hasta el final de los tiempos. Son torpes hasta para matarme.

-¿ Qué pensáis de la muerte del Maestro? 

ORACIÓN DEL MAESTRO:  Señor Padre, de sobra sabías que iba a morir en la cruz. Te he sido fiel. Perdona a toda esta gente porque no saben lo que hacen. Les importa más el poder terrenal que el reino que he venido a implantar en tu nombre. Ha llegado mi hora. Ruega por mis discípulos. Todavía no están preparados  para este golpe. Me consideran un Mesías  guerrero.¡ Pobres! No tienen nuestra inteligencia, pero me serán, con dificultades, fieles.

Gracias por todo. Ayúdame a pasar el trago con dignidad y con sentido de salvación.

PRECES

-    Por la juventud: para que viva comprometida con el  Maestro, roguemos al Señor

-    Por tus intenciones

Señor, gracias. Te digo con amor: Padrenuestro