Parábola de la madre ambiciosa

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

 

 

Los discípulos se iban creciendo a medida que el Maestro triunfaba con  sus intervenciones ante el gentío. En esta ocasión, la madre de dos de sus discípulos – con mentalidad terrena – le preguntó al Maestro:

-  Quiero que mis dos hijos se sienten en tu reino a tu derecha e izquierda. Ellos valen mucho y me han dejado por seguirte.

- Mire, señora, lo que pide no tiene sentido en mi reino. Los otros discípulos se enfadaron y sintieron envidia.

¿Sabe una cosa, señora?

- No, no tengo ni idea. Me ha dejado desconsolada. No le entiendo.

Pues entérese bien. En mi reino vale más el que sirva mejor a los pobres. No busco autoridad ni prestigio, ni atemorizar a mis fieles seguidores.

            Por tanto, si sus dos hijos son buenos servidores recibirán un gran premio. Pero no tanto como pide. Yo, Maestro, no he venido a tener un trono, sino a ayudar a los débiles, enfermos y despreciables.

La madre entendió entonces al Maestro y le dijo: Haces muy bien. Perdona mi atrevimiento. No te entendía.

            ¿ Qué te parece la petición de la mujer?

 

ORACIÓN DEL DISCÍPULO: Maestro, perdona la ambición de nuestra madre. No ha vivido contigo y, por tanto, te entiende todavía menos que nosotros. Tu reino no se parece en nada a los de este mundo.  Pero, desde luego, no sé cómo nos estás comiendo el coco que, a pesar de todo, nos sentimos felices a tu lado. Das más alegría interior de la que sospechábamos. Cada día te queremos más.

   

PRECES

-    Por la juventud: para que se decida a seguir el ejemplo de los discípulos si son llamados, roguemos al Señor

-    Por los padres: para que dejen a sus hijos seguir a Jesús, roguemos al Señor

-    Añade tus peticiones 

Señor, con la alegría de seguirte, te digo: Padrenuestro