Parábola de la gloria y el gozo

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

 

 

Maestro, cada día nuevo trae su propio afán. El nuestro es servirte en cada momento con toda nuestra fuerza y la energía que nos da tu Espíritu. Hoy le hemos hablado a un grupo de ancianos y ancianas de una residencia. Sus rostros parecían cansados, pero tenían hambre de tu palabra.
- Señor, ¿ sabes de qué les hemos hablado?
- No. Pero me lo imagino.
- Les hemos hablado de que ellos son nuestro gozo y nuestra gloria.
- Alguno de vosotros se preguntará el por qué.
- La razón es muy sencilla.
- Hoy, quizá, sean los ancianos los verdaderos pobres del Evangelio. Sufren, además de enfermedades propias de la edad, el abandono de sus hijos.
- ¿Y por qué van a ser ellos vuestra alegría y gozo?
- Eso. Ya os lo he dicho. Los discípulos preferimos aquellos y aquellas a quienes la sociedad margina.
- Nos han dicho- para nuestro consuelo- que abundemos y rebosemos en la alegría que les hemos transmitido.
- Ha sido una experiencia rica. Te damos las gracias. Se ve que cuando te metes en nuestro corazón, hablamos de ti con tal brío que llamamos la atención. Gracias.

¿Dónde está tu gozo y tu gloria?

ORACIÓN DEL DISCÍPULO: Padre celestial, como te puedes dar cuenta, mis discípulos me han captado bien. Se dedican a trabajar entre los necesitados afectiva y económicamente. Estando yo con ellos, tuvimos ocasión de ver el abandono de los mayores, la marginación de las mujeres del templo y de otros actos oficiales. Gracias a nuestra vida nueva y a nuestro mensaje, la mujer va teniendo puestos de relevancia en la sociedad. Pero, ¡ qué pena!, siempre habrá pobres entre ellos.
PRECES
Por la juventud: para que ame a sus abuelos, roguemos al Señor
Hoy, Señor, pensando en las residencias, te decimos: Padrenuestro