Parábola de Dios y del dinero

Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB

 

 

Los discípulos se fueron habituando a vivir tal y como lo hacía el Maestro. No hay nada mejor que  una vida austera para la salud mental y física.

No tenían apego al dinero. Lo empleaban en tanto en cuanto les era necesario para comer lo indispensable.

Estaban en ésas, cuando el Maestro entró en discusión con unos administradores que habían robado al dueño.

Sus palabras eran tan duras como  cuchillos afilados.

-    Con el dinero sucio os ganáis amigos y   sois tan agarrados que no os fiáis de nadie. Sois unos imbéciles. Os creéis superiores con la cartera llena de billetes. ¿Pensáis que son eternos?

-    ¿Sabéis lo que os digo? El dinero malgastado y mal repartido se opone frontalmente  a  Dios.

-    ¿Cómo me vais a servir a mi y al mismo tiempo al dinero?

-    La elección es clara: Emplead el dinero como medio de subsistencia pero no como un dios que lo puede todo.

 

 -¿ Compartes lo que tienes?

 

 

ORACIÓN DEL MAESTRO :  Señor, hoy he tocado un punto débil en mi afán de enseñar el reino.

La gente se apega al dinero. Cuanto más tiene más quiere tener. Es una cadena que nunca acaba. Y lo malo es que se olvidan de ti y de sus semejantes, salvo en casos de catástrofes generales. En ese sentido los creyentes se movilizan para ser solidarios. Esta palabra es la que se ha puesto de moda, en lugar de la nuestra “caridad.” Por lo que puedo observar , los ricos no quieren saber nada de fe. 

PRECES: 

-    Por la juventud: para que se apegue a los valores de Dios, roguemos al Señor

-    Añade tus intenciones

 

Señor, centrado en ti y con lo necesario para vivir, te digo: Padrenuestro